Artículo de opinión | Canarias debe aprender de Ceuta: prevenir siempre es mejor que improvisar
Los dramáticos acontecimientos vividos en Ceuta durante los últimos días han vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que también preocupa a muchos canarios: ¿podría producirse una situación similar en el Archipiélago?
La respuesta requiere prudencia.
Canarias no comparte una frontera terrestre con otro país, como ocurre en Ceuta y Melilla, por lo que un escenario idéntico de entrada masiva por una frontera terrestre no es comparable.
Sin embargo, Canarias sí constituye una de las principales fronteras exteriores de la Unión Europea por vía marítima, lo que la convierte en un territorio estratégico desde el punto de vista migratorio y de la seguridad.
En los últimos días, el Ejército de Tierra ha anunciado el refuerzo de sus patrullas en Gran Canaria dentro de las Operaciones Permanentes de las Fuerzas Armadas, una actuación que forma parte de la vigilancia habitual del territorio nacional y que busca reforzar la capacidad de prevención y respuesta.
No significa que exista una amenaza inminente sobre Canarias, sino que forma parte de las medidas de seguridad y disuasión que se realizan de manera periódica.
La seguridad también protege nuestra economía
Canarias recibe cada año millones de turistas. La imagen de estabilidad y seguridad es uno de los principales activos del Archipiélago.
Una crisis grave de seguridad o una situación prolongada de descontrol fronterizo podría afectar a la percepción internacional del destino, aunque no puede afirmarse que un hecho aislado provocaría por sí solo un descenso del turismo.
La evolución dependería de su duración, gravedad y de la respuesta de las administraciones.
El turismo necesita confianza. Cuando un destino transmite normalidad, coordinación institucional y capacidad de gestión, esa confianza suele mantenerse.
Prepararse no significa alarmar
La reciente crisis en Ceuta ha demostrado que España debe estar preparada para responder con rapidez ante situaciones excepcionales. Las investigaciones y el debate público sobre esos hechos continúan abiertos.
Canarias dispone de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Fuerzas Armadas, Salvamento Marítimo y otros servicios de emergencia con experiencia en la gestión de la inmigración por vía marítima.
Además, en 2026 las llegadas irregulares al archipiélago habían descendido respecto al mismo periodo del año anterior, aunque la ruta atlántica sigue siendo una de las más peligrosas.
Una reflexión necesaria
La mejor política de seguridad nunca es actuar cuando la crisis ya se ha producido, sino anticiparse.
Canarias debe seguir reforzando la cooperación entre administraciones, mejorar sus capacidades logísticas, proteger sus infraestructuras críticas y garantizar que cualquier situación extraordinaria pueda afrontarse con eficacia y respeto a los derechos humanos.
Porque proteger nuestras fronteras también significa proteger nuestra economía, nuestro principal sector productivo y la tranquilidad de quienes viven y visitan las Islas.
La prevención no debe entenderse como una señal de alarma, sino como una obligación de cualquier Estado moderno.










