CRUCE DE ARINAGA | De los tomateros sin luz a uno de los núcleos más vivos del municipio

Antes de las fiestas, antes del asfalto y antes del crecimiento urbano, el Cruce de Arinaga fue tierra de esfuerzo. Un lugar donde cientos de familias vivían del campo, del tomate y del sacrificio diario.
El origen del Cruce de Arinaga está ligado a una economía basada en la agricultura y el pastoreo, donde zonas como La Goleta, Las Rosas, Vargas, Montaña San Francisco o la Playa de Arinaga formaban parte de un mismo ecosistema de trabajo y supervivencia.
Durante décadas, miles de personas encontraron en los cultivos de tomate su sustento. El modelo laboral giraba en torno a la figura del aparcero, una relación entre trabajador y empresa donde el esfuerzo familiar era clave.
En aquellos años, no era extraño ver a familias enteras trabajando en los tomateros. Padres, madres e incluso menores participaban en la recogida, en jornadas largas y duras que marcaban el ritmo de vida de toda una generación.
Las condiciones eran precarias. Muchas familias vivían en cuarterías, sin luz eléctrica ni servicios básicos, en un contexto donde salir adelante dependía exclusivamente del trabajo diario.
Sin embargo, fue precisamente ese esfuerzo el que permitió construir los cimientos del actual Cruce de Arinaga,
hoy convertido en uno de los núcleos más importantes del municipio de Agüimes.
“Las fiestas de hoy también son el homenaje a quienes lo levantaron todo desde cero.”










