El Polígono Industrial de Arinaga, a medio gas: naves cerradas y pocas inversiones nuevas
El elevado número de instalaciones en venta o alquiler contrasta con las escasas obras de nueva construcción que se observan actualmente en la principal zona industrial del Sureste
El Polígono Industrial de Arinaga continúa siendo uno de los principales motores económicos y laborales del Sureste de Gran Canaria. Sin embargo, un recorrido por sus diferentes fases deja una fotografía que invita a la reflexión: numerosas naves permanecen cerradas, vacías, en alquiler o a la venta, mientras las nuevas construcciones avanzan a un ritmo muy limitado.
Una primera estimación visual, que tendría que confirmarse mediante un censo oficial, situaría alrededor del 20% el porcentaje de instalaciones que podrían encontrarse actualmente sin actividad. No se trata de un dato estadístico acreditado, pero sí de una percepción cada vez más extendida entre trabajadores, empresarios y usuarios habituales de la zona industrial.
También se observan algunas obras y proyectos empresariales nuevos, una señal positiva que demuestra que el Polígono de Arinaga mantiene capacidad para atraer inversión. No obstante, son todavía muy pocos para compensar la cantidad de naves cerradas o disponibles.
Incertidumbre y dificultades para las pequeñas empresas
La incertidumbre económica, el aumento de los costes de explotación, la burocracia, la falta de financiación y las dificultades para encontrar personal especializado están condicionando las decisiones de muchas pequeñas y medianas empresas.
A ello se suma la preocupación por el cierre de pequeños negocios y las bajas de trabajadores autónomos que no consiguen mantener la rentabilidad de sus actividades. Detrás de cada persiana cerrada no existe solamente una nave vacía: puede haber empleos perdidos, inversiones paralizadas y familias que han visto desaparecer su principal fuente de ingresos.
Resulta especialmente preocupante que, mientras algunas empresas buscan suelo o instalaciones para instalarse, permanezcan cerradas naves que podrían volver a tener actividad mediante programas de rehabilitación, alquiler asequible, incentivos fiscales o intermediación entre propietarios y nuevos emprendedores.
Hace falta una radiografía económica real
El Ayuntamiento de Agüimes, el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias deberían impulsar, en colaboración con las organizaciones empresariales, un estudio actualizado sobre la situación del Polígono Industrial de Arinaga.
Ese diagnóstico tendría que determinar cuántas naves existen, cuántas mantienen actividad, cuántas están cerradas y cuántas se encuentran en venta o alquiler. También debería analizar el número de empresas creadas y desaparecidas, el empleo generado y las necesidades reales de cada sector.
Sin estos datos resulta difícil diseñar una estrategia económica eficaz. No se puede gestionar el principal espacio industrial del Sureste únicamente por la cantidad de suelo ocupado; también es necesario conocer cuánto empleo produce y qué porcentaje de sus instalaciones está verdaderamente activo.
Menos anuncios y más apoyo empresarial
El Polígono de Arinaga necesita una estrategia de reactivación basada en medidas concretas: agilización de licencias, reducción de trámites, una ventanilla única empresarial, incentivos para ocupar naves cerradas, mejora de la seguridad, mantenimiento permanente de calles y zonas comunes y apoyo a la modernización energética y digital de las pequeñas empresas.
También sería conveniente crear una bolsa pública o concertada de naves disponibles que facilite el contacto entre propietarios, empresas y nuevos emprendedores, evitando que instalaciones construidas permanezcan durante años sin actividad.
El Polígono Industrial de Arinaga dispone de suelo, comunicaciones, empresas consolidadas y una ubicación estratégica. Tiene potencial para crecer, pero necesita recuperar dinamismo y confianza.
Las pocas obras nuevas que se observan son una buena noticia, aunque no deben ocultar la otra cara de la realidad: demasiadas naves cerradas y una actividad económica que parece funcionar a medio gas. El reto no consiste únicamente en construir más, sino en conseguir que lo ya construido vuelva a generar empresas, empleo y oportunidades para el Sureste de Gran Canaria.










