La pobreza laboral golpea al Sureste: tener empleo ya no garantiza llegar a final de mes
Responsables municipales de Agüimes, Ingenio, Santa Lucía, Mogán y San Bartolomé de Tirajana alertan del encarecimiento de la vivienda y del aumento de familias trabajadoras que necesitan acudir a los Servicios Sociales.
Tener un empleo y percibir un salario mensual ya no garantiza disponer de recursos suficientes para afrontar los gastos básicos de una familia. Esta es una de las principales conclusiones de un encuentro celebrado esta semana entre responsables de Servicios Sociales de cinco municipios del Sur y Sureste de Gran Canaria.
La vivienda, el encarecimiento de los alquileres, la alimentación, la atención a las personas mayores y las nuevas situaciones de vulnerabilidad social centraron el debate desarrollado en el programa En Micro Abierto, de Radio Faro.
En el encuentro participaron representantes de Agüimes, Ingenio, Santa Lucía de Tirajana, Mogán y San Bartolomé de Tirajana.
La vivienda se convierte en el principal problema
Los responsables municipales coincidieron en señalar las dificultades de acceso a una vivienda como uno de los mayores obstáculos para garantizar la estabilidad económica y familiar.
El concejal de Servicios Sociales y Vivienda de Ingenio, Lucrecio Suárez, explicó que existen familias que han pasado de pagar alquileres de 300 o 400 euros a afrontar mensualidades de 700, 800 o 900 euros, e incluso superiores.
En Ingenio, según los datos expuestos por el edil, existen entre 400 y 500 demandantes de vivienda.
El Ayuntamiento trabaja en la disponibilidad de suelo para posibles promociones residenciales, aunque las soluciones requieren financiación, procedimientos administrativos y la intervención de otras administraciones.
Agüimes reconoce la presión sobre vivienda y alimentación
La concejala de Bienestar Social e Igualdad del Ayuntamiento de Agüimes, Eva López, señaló que las principales demandas sociales del municipio continúan relacionadas con la vivienda y la alimentación.
La responsable municipal defendió la importancia de impulsar programas de empleo, formación e inserción laboral para favorecer la autonomía económica de las personas.
También explicó que las situaciones urgentes, debidamente acreditadas, pueden recibir respuesta municipal en un plazo de 24 a 48 horas.
Santa Lucía advierte de nuevas situaciones de exclusión
Por su parte, el concejal de Atención Social y Comunitaria de Santa Lucía de Tirajana, Saúl Goyes, puso el foco en el cambio del perfil de las personas que necesitan asistencia pública.
Actualmente, los Servicios Sociales también atienden a familias con empleo que no consiguen cubrir sus necesidades básicas y a jóvenes con dificultades para independizarse.
El municipio trabaja igualmente en nuevos recursos destinados a personas sin hogar, incluyendo un servicio de atención diurna con capacidad prevista para 30 personas.
Un desafío que supera las competencias municipales
El debate puso de manifiesto que los ayuntamientos constituyen la primera administración a la que acuden las familias cuando necesitan ayuda, aunque muchas de las soluciones dependen de políticas autonómicas y estatales.
La construcción de vivienda pública, el acceso al alquiler asequible, la mejora de las condiciones laborales y el refuerzo de los Servicios Sociales aparecen como prioridades compartidas.
El reto del Sureste: pasar de las ayudas a las soluciones estructurales
La situación descrita por los responsables municipales abre un debate sobre la eficacia de las políticas de vivienda y protección social.
Las ayudas de emergencia resultan fundamentales para atender necesidades inmediatas, pero no sustituyen la necesidad de aumentar la oferta de viviendas asequibles ni de mejorar la capacidad económica de las familias.
El desafío para las administraciones públicas será transformar los diagnósticos en actuaciones concretas, con financiación, calendarios de ejecución y resultados verificables.
Porque detrás de cada solicitud de ayuda existe una realidad social que merece una respuesta: familias que trabajan, cumplen sus obligaciones y, pese a ello, encuentran dificultades para llegar a final de mes.










