Las pymes canarias afrontan una carrera contrarreloj: falta relevo generacional en miles de negocios

El 68 % de las pequeñas y medianas empresas del Archipiélago tiene carácter familiar y numerosos comercios podrían desaparecer si no preparan con tiempo la sucesión
Miles de pequeñas y medianas empresas de Canarias afrontan un reto que puede determinar su supervivencia durante los próximos años: encontrar a una persona dispuesta y capacitada para continuar el negocio cuando llegue la jubilación de sus propietarios.
El problema afecta especialmente al comercio tradicional, los talleres, la restauración, los pequeños alojamientos, las empresas de servicios y otras actividades familiares que llevan décadas generando empleo y contribuyendo a mantener la vida económica de los barrios y municipios.
Según los datos difundidos a partir del Informe PYME Canarias 2025, el 99,9 % del tejido empresarial del Archipiélago está formado por pymes y microempresas, con aproximadamente 146.000 negocios. Además, alrededor del 68 % tiene carácter familiar.
Estas cifras muestran que el relevo generacional no es una cuestión privada que afecte únicamente a determinadas familias. Se trata de un desafío económico y social para Canarias.
Empresas rentables que pueden desaparecer
No todos los negocios que cierran lo hacen por falta de clientes o porque hayan dejado de ser rentables. En algunos casos, la causa es mucho más sencilla: el propietario alcanza la edad de jubilación y no encuentra a nadie dispuesto a asumir la actividad.
Durante muchos años fue habitual que los hijos continuaran el negocio familiar. Sin embargo, las nuevas generaciones cuentan con una formación diferente, otras expectativas profesionales y, en muchas ocasiones, no desean hacerse cargo de una actividad que exige horarios prolongados, responsabilidad permanente y una considerable carga administrativa.
Esta situación puede provocar la desaparición de establecimientos consolidados que poseen clientela, experiencia y capacidad para continuar funcionando. Con cada cierre también se pierde conocimiento profesional, empleo, actividad económica y una parte de la identidad comercial de los municipios.
El comercio tradicional, especialmente expuesto
El pequeño comercio es uno de los sectores más afectados. Numerosos establecimientos dependen directamente de la persona que los fundó y carecen de un plan organizado para transmitir la gestión.
La sucesión empresarial no puede improvisarse cuando faltan pocas semanas para la jubilación. Requiere ordenar las cuentas, valorar adecuadamente el negocio, actualizar los procedimientos, formar a quien vaya a asumir la dirección y establecer una transición gradual.
Tampoco es imprescindible que el relevo sea un familiar. Una empresa viable puede traspasarse a trabajadores, emprendedores o profesionales interesados en continuar la actividad. Para ello es necesario crear mecanismos que pongan en contacto a quienes desean retirarse con quienes buscan una oportunidad empresarial.
El Sureste también debe anticiparse
Agüimes, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana cuentan con un amplio tejido de autónomos, comercios y pequeñas empresas familiares. Muchas llevan décadas prestando servicios esenciales y generando empleo local.
El envejecimiento de sus propietarios puede dejar locales vacíos y reducir la oferta comercial de determinados barrios si las administraciones, las cámaras de comercio y las organizaciones empresariales no actúan con anticipación.
Los ayuntamientos podrían colaborar mediante oficinas de asesoramiento para la transmisión empresarial, programas de formación, bolsas públicas de traspasos y acompañamiento administrativo. También sería conveniente ofrecer incentivos a jóvenes emprendedores que decidan continuar negocios viables, evitando que tengan que comenzar desde cero.
Mantener una empresa ya consolidada puede resultar más seguro que abrir una nueva, pero el emprendedor necesita disponer de información clara sobre sus cuentas, deudas, contratos, licencias y posibilidades reales de crecimiento.
Burocracia, costes y falta de profesionales
Al problema del relevo generacional se suman otras dificultades. Las pymes soportan el incremento de los costes laborales y energéticos, la burocracia, los retrasos administrativos y la falta de personal cualificado en determinadas profesiones.
Sectores vinculados a la instalación eléctrica, la climatización, el mantenimiento y la transición energética denuncian especialmente la escasez de técnicos, los impagos, el absentismo y las dificultades para acceder a determinadas ayudas públicas.
La transformación digital también representa una necesidad inmediata. Las empresas que no modernicen su gestión, incorporen el comercio electrónico o mejoren su presencia en internet tendrán mayores dificultades para competir y resultar atractivas para una nueva generación de gestores.
Las oficinas Acelera Pyme ofrecen diagnósticos y asesoramiento gratuito sobre digitalización, inteligencia artificial, ciberseguridad, comercio electrónico y automatización de procesos.
Preparar hoy la continuidad de mañana
Los especialistas recomiendan comenzar a preparar el relevo empresarial con varios años de antelación. El proceso debe abordar tanto la situación económica de la empresa como las relaciones familiares y laborales.
No basta con entregar las llaves del establecimiento. Quien asuma el negocio debe conocer a los clientes y proveedores, dominar los procesos internos y disponer de capacidad para introducir cambios sin destruir aquello que ha permitido que la empresa sobreviva durante décadas.
Canarias necesita facilitar esa transición. La prioridad no debe limitarse a conceder ayudas para crear nuevas empresas. También resulta esencial conservar aquellas que funcionan, generan empleo y mantienen servicios necesarios en nuestros municipios.
Cada pyme que consigue superar el relevo generacional conserva puestos de trabajo, conocimiento y riqueza en las islas. Cada negocio viable que desaparece por falta de continuidad representa una oportunidad económica perdida.
La carrera contrarreloj ya ha comenzado. Preparar el relevo será decisivo para evitar que miles de persianas bajen definitivamente cuando sus propietarios alcancen la jubilación.










