¿Nos estamos bañando en aguas contaminadas? Canarias sigue teniendo una asignatura pendiente con los vertidos al mar
Canarias presume de algunas de las mejores playas de Europa y de un litoral que constituye uno de los principales motores de su economía y de su industria turística.
Sin embargo, bajo esa imagen de excelencia persiste un problema que desde hace años preocupa a expertos, administraciones y ciudadanos: los vertidos de aguas residuales al mar.
Los datos conocidos en los últimos días vuelven a poner el foco sobre una realidad que exige una respuesta decidida.
Entre 2024 y 2025, la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural abrió 54 expedientes sancionadores relacionados con vertidos e infracciones ambientales, mientras distintos especialistas denuncian que aún existen importantes deficiencias en el control y seguimiento de estos episodios.
A ello se suma que el propio censo oficial de Canarias recoge 403 puntos de vertido desde tierra al mar, de los cuales una parte importante carece de autorización administrativa o se encuentra pendiente de regularización, lo que evidencia la dimensión del reto que afronta el Archipiélago.
Más allá de las cifras, la preocupación principal debe centrarse en la salud pública y en la conservación del medio ambiente.
La calidad de las aguas de baño no solo afecta a quienes disfrutan de nuestras playas, sino también a la imagen turística de Canarias y a sectores económicos tan importantes como la pesca, el ocio náutico y el turismo.
La solución pasa por acelerar las inversiones en depuración y saneamiento, mejorar las redes de alcantarillado, reforzar la vigilancia ambiental y garantizar una mayor transparencia para que la ciudadanía conozca el estado real de las aguas.
También resulta imprescindible una mayor coordinación entre ayuntamientos, cabildos, Gobierno de Canarias y Estado para evitar que los problemas se prolonguen durante años sin una solución definitiva.
Canarias dispone de un patrimonio natural único que debe protegerse con hechos y no solo con declaraciones.
Mantener un litoral limpio, seguro y sostenible no es únicamente una obligación legal, sino una inversión en salud, calidad de vida y futuro económico.
La protección de nuestras costas debe convertirse en una prioridad permanente. Porque cuidar el mar es cuidar uno de los mayores tesoros de Canarias.










