OPINIÓN | Canarias necesita una nueva forma de hacer política
Por Antonio Vélez Pérez
Canarias necesita un cambio. No solo un cambio de partidos o de nombres, sino un cambio en la forma de entender la política y el servicio público.
Con demasiada frecuencia, la política ha dejado de percibirse como una vocación para convertirse, en algunos casos, en una profesión de por vida.
Hay representantes públicos que parecen olvidar que su cargo pertenece a los ciudadanos y no a ellos mismos. La cercanía, la humildad y la capacidad de escuchar no deberían ser una excepción, sino la norma.
Los ciudadanos no necesitan dirigentes con grandes egos. Necesitan personas comprometidas con su pueblo, capaces de escuchar, dialogar y trabajar cada día para resolver los problemas reales de la sociedad.
Ser político no debería significar buscar privilegios, poder o reconocimiento personal. Tampoco debería convertirse en un medio para hacer carrera indefinidamente. La política debe ser, ante todo, un acto de servicio.
Del mismo modo que admiramos a un médico que dedica su vida a cuidar de los demás, a un bombero que arriesga su vida para salvar otra, a un voluntario que ayuda sin esperar nada a cambio o a un luchador que representa con orgullo nuestros valores, también deberíamos exigir que quienes ocupan responsabilidades públicas actúen con esa misma vocación de servicio.
Los ciudadanos tienen en sus manos la decisión más importante en una democracia: su voto. Pero ese voto no debería basarse únicamente en lo que un partido hizo hace veinte años. Debe valorar el presente y el futuro.
Es momento de preguntarnos:
- ¿Quién gestiona mejor los recursos públicos?
- ¿Quién escucha realmente a los vecinos?
- ¿Quién está presente cuando surgen los problemas?
- ¿Quién trata a todos los ciudadanos con respeto y cercanía?
- ¿Quién demuestra humanidad en el ejercicio de la política?
La confianza no se hereda ni se mantiene por inercia. Se gana cada día con trabajo, transparencia, honestidad y resultados.
Si queremos municipios de primera, necesitamos gobernantes de primera. Porque cuando elegimos representantes públicos no solo decidimos quién ocupa un despacho; decidimos el futuro de nuestros barrios, de nuestros servicios públicos y de las próximas generaciones.
Canarias dispone de personas preparadas, comprometidas y con ganas de servir. Quizá haya llegado el momento de abrir más espacio a quienes entienden la política como una responsabilidad y no como un privilegio.
Reflexionemos antes de votar. La calidad de nuestros gobernantes influirá directamente en la calidad de vida de todos los ciudadanos.
Antonio Vélez Pérez
Artículo de opinión










