OPINIÓN | EMPRENDER EN CANARIAS: MUCHO MÁS QUE UNA ILUSIÓN
Cada año cientos de canarios deciden dar un paso valiente: dejar atrás la seguridad de un empleo o el desempleo para abrir su propio negocio. Lo hacen cargados de ilusión, sacrificio y ganas de construir un futuro mejor para ellos y sus familias.
Sin embargo, la realidad suele ser mucho más dura de lo que imaginaban.
Con frecuencia se habla de ayudas al emprendimiento, subvenciones o de la posibilidad de capitalizar la prestación por desempleo para poner en marcha un negocio. Pero pocas veces se habla de lo realmente importante: la planificación previa.
Antes de abrir una cafetería, una tienda, una peluquería o cualquier otra actividad, debería realizarse un estudio de mercado serio.
¿Existe demanda suficiente? ¿Cuántos clientes potenciales hay? ¿Cuánta competencia existe en la zona? ¿Es una actividad sostenible durante todo el año?
Muchos emprendedores invierten todos sus ahorros y las ayudas recibidas sin disponer de un colchón económico suficiente para afrontar los primeros meses de actividad. Y es precisamente ahí donde comienzan los problemas.
Desde el mismo momento en que se abre la puerta del negocio empiezan a llegar facturas: alquiler, suministros, asesoría laboral y fiscal, prevención de riesgos laborales, seguros, impuestos, Seguridad Social y, en muchos casos, salarios de trabajadores.
A todo ello hay que sumar un problema cada vez más evidente: la dificultad para encontrar personal cualificado en sectores como la hostelería, el comercio o los servicios.
Mientras tanto, el pequeño empresario debe competir con gigantes de internet que venden las 24 horas del día y que cuentan con recursos imposibles de igualar para un comercio de proximidad.
La consecuencia es conocida por todos. Muchos negocios no consiguen superar el primer año de actividad y otros desaparecen antes de cumplir cuatro años.
La pregunta no es si los canarios tienen iniciativa empresarial. La tienen. Tampoco es si están dispuestos a trabajar. Lo están.
La verdadera cuestión es si nuestro sistema está ayudando realmente a consolidar los negocios o simplemente está facilitando que abran para después dejarlos solos frente a una realidad cada vez más compleja.
Canarias necesita seguir fomentando el emprendimiento, pero también debe apostar por el acompañamiento empresarial, la formación, el asesoramiento y la reducción de trabas burocráticas. Porque abrir una empresa es importante, pero conseguir que sobreviva es todavía más importante.
Detrás de cada persiana que se cierra hay una historia de esfuerzo, una familia y un sueño que no pudo continuar.
Y eso debería preocuparnos a todos.










