Alarma vecinal por la proliferación de ratas en La Playa, Cruce Arinaga, el Polígono Residencial y La Goleta

Vecinos denuncian roedores de grandes dimensiones y daños en vehículos estacionados
Vecinos de La Playa, el Polígono Residencial del Cruce de Arinaga y La Goleta han mostrado su preocupación por la presencia cada vez más visible de ratas de grandes dimensiones en calles, solares y espacios próximos a las viviendas.
Una situación que, según relatan residentes de estas zonas, ha dejado de ser únicamente un problema de salubridad para convertirse también en un quebradero de cabeza económico para algunos propietarios de vehículos.
Lo más preocupante se habría producido durante los últimos días.
Algunos vecinos aseguran que, al intentar poner en marcha sus vehículos, han descubierto averías que finalmente han terminado en el taller y que atribuyen a daños provocados por roedores en cableados, manguitos y otros componentes situados en el compartimento del motor.
La situación está generando inquietud entre los residentes, que reclaman una actuación preventiva y coordinada antes de que el problema alcance mayores dimensiones.
Los vecinos reclaman una actuación urgente
Los afectados consideran necesario intensificar las campañas de desratización, desinsectación y control de plagas, prestando especial atención a la red de saneamiento, alcantarillado, contenedores, solares, zonas ajardinadas y espacios donde puedan existir acumulaciones de residuos o condiciones favorables para la proliferación de roedores.
La presencia reiterada de ratas en zonas residenciales no debe contemplarse únicamente desde el punto de vista de las molestias vecinales.
Se trata también de una cuestión relacionada con la salud pública y la salubridad ambiental, por lo que los residentes consideran imprescindible que las administraciones competentes evalúen el alcance del problema y adopten las medidas necesarias.
La Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local, atribuye a los municipios competencias propias, entre otras materias, en protección de la salubridad pública, dentro de los términos establecidos por la legislación estatal y autonómica.
No basta con actuar cuando aparecen las ratas
Los vecinos consideran que el control de plagas debe realizarse mediante una planificación periódica y preventiva, identificando posibles focos y realizando posteriormente un seguimiento de las actuaciones.
La desratización, además, debe abordarse técnicamente.
El simple tratamiento puntual de una zona puede resultar insuficiente si no se localizan madrigueras, puntos de alimentación, redes de alcantarillado afectadas o espacios que facilitan la reproducción de los animales.
Por ello, los residentes de La Playa, el Polígono Residencial del Cruce de Arinaga y La Goleta piden que se inspeccionen las zonas afectadas y se determine si existe un incremento de la población de roedores.
Daños que terminan pagando los propietarios
Especial preocupación provocan los posibles daños en los vehículos.
Los roedores pueden acceder al interior del compartimento del motor y deteriorar determinados materiales, lo que puede ocasionar averías y obligar a los propietarios a afrontar reparaciones inesperadas.
Los vecinos entienden que no resulta razonable normalizar que una persona aparque su vehículo frente a su vivienda y días después tenga que llevarlo al taller por los destrozos ocasionados presuntamente por roedores.
Por ello, reclaman una respuesta rápida de las administraciones responsables y que se informe públicamente sobre las actuaciones de control de plagas que se desarrollen en estos núcleos.
“No estamos hablando de ver una rata de manera aislada. Los vecinos están alertando de ejemplares de grandes dimensiones y de daños que ya están afectando a sus vehículos. Es necesario comprobar qué está ocurriendo y actuar antes de que el problema vaya a más”, señalan residentes de la zona.
La petición vecinal es clara: inspección de los puntos afectados, localización de posibles focos, refuerzo de la desratización y establecimiento de un programa periódico de seguimiento.
Porque cuando las ratas comienzan a abandonar sus escondites, recorrer zonas residenciales y llegar incluso hasta los vehículos estacionados, el problema deja de ser una simple molestia para convertirse en una cuestión de salubridad pública que requiere una respuesta eficaz y preventiva.










