Canarias suma autónomos, pero el relevo generacional y la supervivencia empresarial siguen siendo los grandes desafíos
Canarias cerró enero de 2026 con 146.433 trabajadores autónomos, lo que supone un incremento de 2.605 afiliados respecto al mismo mes del año anterior, un crecimiento del 1,8%, superior a la media nacional del 1,3%.
A simple vista los datos son positivos, pero detrás de las cifras se esconden problemas estructurales que continúan afectando al colectivo.
Los autónomos siguen siendo uno de los principales motores de la economía canaria, aunque muchos consideran que sus problemas reales continúan sin recibir la atención necesaria por parte de las administraciones y de las organizaciones que dicen representar al tejido empresarial.
Uno de los aspectos que más preocupa es el envejecimiento del colectivo.
Según el informe del Observatorio del Trabajo Autónomo de Canarias, casi ocho de cada diez autónomos tienen entre 36 y 65 años, mientras que los jóvenes representan una parte muy reducida del total.
Además, el grupo de 36 a 45 años es el único que registra un descenso respecto al año anterior.
Los datos también reflejan dificultades en la creación de nuevos negocios.
Las actividades con menos de un año de antigüedad registran descensos significativos, especialmente aquellas con entre seis y doce meses de vida, lo que evidencia las dificultades que siguen encontrando muchos emprendedores durante sus primeros años de actividad.
El comercio, la hostelería y la construcción continúan siendo los sectores que concentran el mayor número de autónomos en Canarias, actividades especialmente sensibles al incremento de costes, la burocracia y la falta de mano de obra cualificada.
Muchos profesionales reclaman una representación más cercana a la realidad de las pequeñas empresas y de los trabajadores por cuenta propia.
Consideran que las grandes decisiones económicas suelen tomarse sin escuchar suficientemente a quienes generan empleo desde pequeños negocios familiares, comercios, talleres, explotaciones agrarias o empresas de servicios.
Los autónomos canarios continúan demostrando una enorme capacidad de resistencia.
Sin embargo, los retos siguen siendo importantes: facilitar el acceso a la financiación, reducir la carga administrativa, impulsar el relevo generacional y mejorar las condiciones para que los nuevos proyectos empresariales puedan consolidarse y mantenerse en el tiempo.
Porque detrás de cada autónomo no hay únicamente una actividad económica. Hay una familia, una inversión, años de esfuerzo y, en muchos casos, la principal fuente de empleo de nuestros barrios y municipios.










