El Sureste de Gran Canaria necesita urgentemente más plazas sociosanitarias

Pacientes con alta médica continúan ocupando camas hospitalarias porque no pueden regresar a sus domicilios o carecen de un recurso adecuado: un problema sanitario, social y, sobre todo, humano
SURESTE.– La falta de plazas sociosanitarias continúa siendo uno de los grandes problemas pendientes de Gran Canaria y adquiere especial importancia en la comarca del Sureste, donde el crecimiento y envejecimiento de la población obligan a anticiparse a unas necesidades cada vez mayores.
Hay personas que, después de finalizar el tratamiento que justificaba su ingreso hospitalario y recibir el alta médica, no pueden regresar a sus domicilios porque necesitan cuidados que sus familias o su entorno no pueden garantizar.
El propio Gobierno de Canarias reconoce este problema. Existe desde 2022 un procedimiento específico para trasladar a centros sociosanitarios de tránsito a pacientes que tienen el alta médica pero no pueden volver a su domicilio con garantías suficientes de atención.
La consecuencia de la falta de recursos adecuados es doble: una persona permanece en una cama hospitalaria que ya no es el recurso asistencial que necesita y, simultáneamente, esa cama no puede destinarse a otro paciente que sí requiere hospitalización.
No podemos convertir un hospital en una residencia
El problema no se resuelve ampliando indefinidamente las camas de los hospitales.
De hecho, el Servicio Canario de la Salud está ampliando la capacidad del Hospital Insular y trabaja en nuevas infraestructuras para aliviar la presión asistencial.
En febrero se anunció una unidad de corta estancia con otras 26 camas y en julio Sanidad informó de nuevas actuaciones para reforzar las Urgencias.
Pero una cama hospitalaria y una plaza sociosanitaria cumplen funciones diferentes.
La Ley 16/2003, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, contempla precisamente la atención sociosanitaria para pacientes que necesitan cuidados sanitarios de larga duración, convalecencia o rehabilitación.
La normativa canaria también establece mecanismos de coordinación entre los sistemas sanitario y social.
El Sureste necesita una respuesta propia
Agüimes, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana conforman una comarca con una población considerable y unas necesidades sociosanitarias que continuarán creciendo.
Por ello, resulta necesario estudiar la creación de un gran recurso sociosanitario en el Sureste de Gran Canaria, con plazas residenciales, camas de tránsito, rehabilitación y atención a personas dependientes.
No hablamos únicamente de edificios. Hablamos de liberar camas hospitalarias, reducir presión sobre las Urgencias, acercar los cuidados a las familias y, fundamentalmente, ofrecer a las personas mayores o dependientes el recurso adecuado cuando ya no necesitan permanecer ingresadas en un hospital.
El propio Servicio Canario de la Salud ha licitado un marco de hospitalización de media estancia que contempla 658 camas para el Área de Salud de Gran Canaria, lo que demuestra la dimensión de las necesidades existentes.
También existe una responsabilidad familiar
Hay que abordar este debate con prudencia. Existirán situaciones familiares muy diferentes: hogares que materialmente no pueden asumir los cuidados, personas sin familiares, viviendas inadecuadas, problemas económicos o pacientes con una dependencia que exige atención profesional permanente.
Y también pueden existir casos de desentendimiento familiar que deben ser valorados individualmente por los servicios sociales.
No sería justo convertir situaciones concretas en una acusación general contra las familias.
Si existen posibles abusos económicos, utilización indebida de pensiones o situaciones de desprotección, deberán intervenir los servicios sociales y, cuando proceda, las autoridades competentes.
La prioridad debe ser siempre la persona vulnerable.
Una cuestión de humanidad y planificación
Canarias necesita coordinación efectiva entre Gobierno autonómico, Cabildo de Gran Canaria y ayuntamientos.
Cada paciente con alta médica que permanece innecesariamente en un hospital representa mucho más que una estadística. Detrás existe una persona mayor, dependiente o vulnerable que merece recibir los cuidados apropiados y conservar su dignidad.
El Sureste necesita plazas sociosanitarias. Las necesita planificadas, financiadas y ejecutadas. Y las necesita cuanto antes.
Porque una sociedad también se mide por la forma en que cuida a quienes ya no pueden cuidarse solos.










