¿El tren solucionará las colas de Gran Canaria? La Isla necesita un plan de movilidad hasta 2040 que no olvide sus carreteras

El futuro ferrocarril supone una inversión cercana a los 1.500 millones de euros, pero las administraciones ya estudian ampliar carriles, mejorar enlaces e implantar BUS-VAO en una GC-1 que soporta más de 170.000 vehículos diarios en algunos tramos
SURESTE.– El debate sobre el futuro de la movilidad en Gran Canaria no debería reducirse a estar a favor o en contra del tren.
La verdadera pregunta es otra: ¿qué combinación de infraestructuras permitirá reducir de forma efectiva las retenciones durante los próximos 15 años?
El proyecto ferroviario entre Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas tiene un coste estimado oficialmente de 1.492 millones de euros, con aproximadamente 58 kilómetros y 11 estaciones intermedias.
Estado, Gobierno de Canarias y Cabildo continúan trabajando en su desarrollo y financiación.
Es una inversión extraordinariamente importante y, precisamente por ello, debe analizarse conjuntamente con las necesidades de la red viaria.
El tren puede ayudar, pero el coche no desaparecerá
Sería incorrecto afirmar que el ferrocarril no tendrá efectos sobre la GC-1. Un estudio académico reciente sobre movilidad insular estima que alrededor del 60% de los futuros usuarios del tren podrían proceder del vehículo ligero privado y analiza una reducción potencial relevante del tráfico susceptible de ser sustituido.
Pero eso tampoco significa que la puesta en funcionamiento del tren vaya a eliminar automáticamente las retenciones.
Gran Canaria seguirá teniendo desplazamientos laborales, vehículos comerciales, distribución de mercancías, taxis, transporte profesional y miles de trayectos cuyo origen o destino no estará próximo a una estación ferroviaria.
Y hay un dato que explica la dimensión del problema: el propio Cabildo señalaba en 2025 que por la GC-1 transitan más de 170.000 vehículos diarios.
Las propias administraciones saben que hay que actuar sobre la GC-1
La mejor prueba es que mientras se impulsa el tren también se están proyectando actuaciones sobre las carreteras.
El Gobierno de Canarias ha puesto en marcha en 2026 un estudio para analizar la implantación de carriles BUS-VAO inteligentes en la GC-1 y GC-3, evaluando demanda, alternativas, impacto y futuras obras.
También existen proyectos para ampliar la plataforma de la GC-1 con un cuarto carril entre Bocabarranco y La Mareta, además de actuaciones sobre accesos y enlaces destinadas específicamente a reducir los actuales embudos.
Incluso se están aplicando soluciones organizativas, como la entrada escalonada de la comunidad universitaria, para disminuir la concentración de vehículos durante determinadas horas.
Por tanto, el diagnóstico parece evidente: Gran Canaria necesita mucho más que una única gran infraestructura.
Un Plan de Movilidad Gran Canaria 2026-2040
La Isla debería abordar una planificación integral con horizonte 2040 que estudie conjuntamente tren, guaguas, carreteras, BUS-VAO, aparcamientos disuasorios, gestión inteligente del tráfico, accesos a la capital y conexiones entre municipios.
En determinados puntos especialmente conflictivos deberían estudiarse técnicamente soluciones a distinto nivel —pasos superiores o inferiores, enlaces remodelados y estructuras elevadas cuando resulten viables— para impedir que determinados movimientos de entrada y salida interfieran con el tráfico principal.
No se trata de llenar Gran Canaria de los popularmente denominados “scalextric”, sino de estudiar enlace por enlace dónde separar los flujos puede eliminar cuellos de botella.
El propio planeamiento territorial del corredor de la GC-1 contempla estudios sobre BUS-VAO, nuevos enlaces y accesibilidad, lo que demuestra que existe margen para abordar técnicamente diferentes alternativas.
Tren sí, pero acompañado de carreteras del siglo XXI
El debate tampoco debería convertirse en tren contra carreteras.
Una infraestructura ferroviaria puede captar viajeros y ofrecer una alternativa al vehículo privado. Una red de guaguas eficiente puede transportar a miles de ciudadanos. Y unas carreteras correctamente diseñadas continúan siendo imprescindibles para quienes necesariamente tienen que utilizar un vehículo.
Gran Canaria necesita decidir qué movilidad quiere para 2030, 2035 y 2040, utilizando estudios de demanda y análisis coste-beneficio antes de comprometer inversiones multimillonarias.
El Cabildo, de hecho, ha iniciado la elaboración de un nuevo Plan de Movilidad Insular Sostenible, concebido para ordenar la movilidad de Gran Canaria durante los próximos diez años.
Una inversión de 1.500 millones exige planificación de 1.500 millones
La discusión no debería ser ideológica. Debe ser técnica.
¿Cuántos coches retirará realmente el tren de la GC-1? ¿Qué ocurrirá con los accesos a Las Palmas de Gran Canaria? ¿Dónde estarán los principales atascos en 2035? ¿Qué enlaces necesitan remodelarse? ¿Dónde funcionaría un BUS-VAO? ¿Qué actuaciones viarias pueden ejecutarse antes de que llegue el ferrocarril?
Son preguntas que merecen respuestas antes de invertir miles de millones.
Gran Canaria necesita el tren si demuestra su utilidad, pero también necesita carreteras adaptadas a su realidad.
La movilidad de 2040 no puede planificarse con las infraestructuras y los problemas del siglo pasado.
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