España acusa a redes vinculadas a Rusia e Israel de amplificar la desinformación sobre la crisis de Ceuta
Moscú y Tel Aviv rechazan las acusaciones y exigen al Gobierno español que presente pruebas
El Gobierno de España sostiene que redes digitales vinculadas a Rusia e Israel participaron en la difusión y amplificación de contenidos falsos o engañosos relacionados con la crisis migratoria registrada recientemente en Ceuta.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que existen indicios sobre la intervención de cuentas asociadas a ambos países, junto con redes de la extrema derecha internacional, en la propagación de mensajes destinados a alimentar la tensión migratoria, desacreditar a España y polarizar a la sociedad europea.
Entre los contenidos difundidos figuraban vídeos y publicaciones que afirmaban que las personas que llegaran a Ceuta por mar podrían permanecer automáticamente en territorio español.
Según las autoridades, estos mensajes habrían alentado a miles de migrantes a intentar cruzar la frontera.
El Ejecutivo vincula esta ofensiva informativa con la posición mantenida por España ante la guerra de Ucrania y el conflicto de Gaza.
No obstante, hasta el momento no se han hecho públicas pruebas que permitan atribuir directamente estas actuaciones a los gobiernos ruso o israelí.
Bruselas introduce cautelas
El Servicio Europeo de Acción Exterior ha detectado intentos de actores y redes rusas de aprovechar políticamente la crisis mediante campañas de desinformación.
Sin embargo, las instituciones europeas precisan que no existen pruebas concluyentes de que Rusia, Israel u otro Estado extranjero provocaran la entrada masiva de migrantes.
Por tanto, conviene diferenciar entre la posible creación de los mensajes, su posterior amplificación y la responsabilidad directa sobre el origen de la crisis.
Bruselas sí reconoce que la migración está siendo utilizada cada vez con mayor frecuencia como herramienta de confrontación y desestabilización política.
Información de Reuters y posición recogida por El País.
Rusia e Israel niegan cualquier implicación
Los gobiernos ruso e israelí han rechazado de manera tajante las acusaciones formuladas desde España. Moscú ha reclamado pruebas concretas y ha acusado al Ejecutivo español de realizar afirmaciones sin utilizar previamente los canales diplomáticos.
Israel, por su parte, ha calificado las declaraciones de falsas y considera que se pretende desviar la atención de la gestión realizada por el Gobierno español durante la crisis.
El enfrentamiento abre un nuevo frente diplomático para España y vuelve a situar en primer plano el impacto de las campañas de desinformación.
Un terreno en el que las redes sociales pueden convertir una información falsa en un problema de seguridad y convivencia antes de que las instituciones tengan tiempo de reaccionar.










