OPINIÓN | Canarias no puede vivir solo del pasado turístico
Canarias continúa siendo uno de los grandes destinos turísticos del mundo.
Millones de personas siguen eligiendo cada año nuestras islas por su clima, seguridad, playas, gastronomía y calidad de vida.
El turismo ha sido durante décadas el gran motor económico del archipiélago, generando empleo, riqueza y oportunidades para miles de familias canarias.
Pero también sería un error pensar que el liderazgo turístico de Canarias está garantizado para siempre.
El mundo turístico ha cambiado profundamente en los últimos años.
El turista actual ya no busca únicamente sol y playa. Busca seguridad, calidad, sostenibilidad, movilidad, experiencias auténticas, buena atención sanitaria, conectividad digital y destinos modernos capaces de ofrecer algo diferente.
Y ahí es donde Canarias debe comenzar a hacerse preguntas importantes.
Mientras otros destinos avanzan con rapidez, Canarias sigue arrastrando problemas estructurales que afectan tanto a residentes como a visitantes: carreteras saturadas, dificultades de movilidad, burocracia excesiva, falta de vivienda, lentitud administrativa, zonas turísticas envejecidas y una creciente sensación de agotamiento del modelo actual.
Al mismo tiempo, países como Marruecos están realizando una fuerte apuesta internacional por el turismo.
Nuevos complejos hoteleros, grandes inversiones extranjeras, costes mucho más bajos y una enorme rapidez administrativa están convirtiendo al país vecino en un competidor cada vez más fuerte en el mercado turístico internacional.
Pero Canarias no debe cometer el error de intentar competir por precio.
Esa batalla está perdida desde el inicio.
Nuestra fortaleza nunca ha sido ser el destino más barato.
La verdadera ventaja de Canarias está en otro lugar: seguridad europea, estabilidad institucional, infraestructuras sanitarias, experiencia turística consolidada, conectividad aérea, calidad de vida y una marca internacional construida durante décadas.
El futuro del turismo canario no pasa por bajar salarios ni masificar aún más el territorio. Pasa por apostar por la calidad, la modernización y la planificación inteligente.
Canarias debe avanzar hacia un modelo turístico más competitivo, sostenible y equilibrado:
- renovando infraestructuras,
- agilizando inversiones,
- mejorando la movilidad,
- protegiendo el territorio,
- reforzando la seguridad,
- y apostando por un turismo de mayor valor añadido.
También es fundamental cuidar la imagen exterior del archipiélago.
En un mundo hiperconectado, cualquier crisis sanitaria, problema de inseguridad o conflicto social puede afectar rápidamente a la reputación internacional de un destino turístico.
El turismo moderno vive también de la confianza.
Y no podemos olvidar algo esencial: el turismo no puede crecer de espaldas a los canarios.
Si la población percibe que el modelo solo genera saturación, vivienda imposible y pérdida de calidad de vida, tarde o temprano aparecerá el rechazo social.
Canarias necesita encontrar un equilibrio entre crecimiento económico y bienestar ciudadano.
Porque el verdadero éxito turístico no consiste solo en batir récords de visitantes.
Consiste en lograr que el turismo siga siendo una oportunidad para las islas sin poner en riesgo su identidad, su territorio ni la calidad de vida de quienes viven aquí.
Canarias tiene potencial para seguir liderando el turismo mundial durante muchos años.
Pero para conseguirlo necesita menos conformismo, más planificación y una visión de futuro capaz de entender que el turismo del siglo XXI ya no se gana únicamente con el clima.










