AGÜIMES: Canarias afronta la vuelta al colegio con calor y numerosas aulas sin climatización

Las clases comienzan el 9 de septiembre para Infantil y Primaria mientras familias y docentes vuelven a reclamar medidas eficaces frente a las altas temperaturas
El próximo 9 de septiembre comenzarán oficialmente las clases de Educación Infantil y Primaria en Canarias.
El alumnado de Secundaria se incorporará el día 10 y el de Bachillerato, el 11, de acuerdo con el calendario escolar oficial de Canarias para el curso 2026-2027.
La vuelta al colegio se producirá en pleno periodo estival y con temperaturas elevadas en buena parte del archipiélago.
Sin embargo, un año más, numerosos centros educativos afrontarán el comienzo del curso sin sistemas adecuados de climatización y, en algunos casos, ni siquiera con ventiladores suficientes en las aulas.
RETURCAN.COM ya se hizo eco durante el curso anterior de esta situación y de las dificultades que soportaron estudiantes y docentes en jornadas marcadas por el calor, especialmente en centros antiguos, aulas con escasa ventilación, elevada ocupación o una orientación que favorece la exposición directa al sol.
Aulas que pueden superar los límites recomendables
El problema no puede reducirse a una simple cuestión de incomodidad.
Permanecer varias horas en un aula con temperaturas excesivas puede provocar cansancio, dolor de cabeza, deshidratación, irritabilidad, somnolencia y dificultades para mantener la atención.
Estas condiciones afectan especialmente al alumnado de menor edad, a quienes presentan enfermedades crónicas o necesidades especiales y a los estudiantes que permanecen durante más horas en los centros debido al comedor, el transporte o las actividades complementarias.
Además, el calor puede repercutir directamente en el rendimiento académico.
Cuando el organismo debe dedicar más recursos a regular su temperatura, disminuyen la concentración, la capacidad de respuesta y la disposición para aprender.
Pretender impartir una clase con normalidad dentro de un aula recalentada es pedir productividad pedagógica donde apenas hay condiciones para mantenerse atento.
La normativa protege directamente al personal trabajador
El Real Decreto 486/1997, sobre seguridad y salud en los lugares de trabajo, establece que la temperatura de los espacios cerrados donde se desarrollen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares debe mantenerse entre los 17 y los 27 grados.
Esta normativa resulta directamente aplicable al profesorado y al resto del personal que trabaja en los centros educativos. Real Decreto 486/1997.
En relación con el alumnado, estos límites laborales no se aplican exactamente de la misma manera, puesto que los estudiantes no tienen la consideración jurídica de trabajadores.
Sin embargo, las administraciones educativas mantienen el deber de garantizar espacios escolares seguros, saludables y adecuados para el desarrollo de la actividad docente.
Por tanto, si en un aula se superan determinados niveles de temperatura, no basta con abrir una ventana cuando el aire exterior también es caliente o cuando la ventilación natural resulta insuficiente.
La Administración debe evaluar el riesgo y adoptar medidas organizativas, técnicas y preventivas.
No todos los centros necesitan la misma solución
La respuesta tampoco consiste necesariamente en instalar aire acondicionado de forma indiscriminada en todos los colegios.
Cada edificio requiere una evaluación técnica que tenga en cuenta su antigüedad, orientación, aislamiento, ventilación, superficie acristalada, número de estudiantes por aula y condiciones climáticas de su entorno.
Entre las actuaciones posibles se encuentran:
- Instalación de ventiladores de techo o sistemas de climatización eficientes.
- Colocación de toldos, persianas exteriores y protecciones solares.
- Mejora del aislamiento térmico de cubiertas, fachadas y ventanas.
- Creación de espacios de sombra en patios y zonas comunes.
- Disponibilidad permanente de agua potable.
- Medición y registro de la temperatura interior.
- Adaptación temporal de horarios y actividades durante episodios de calor.
- Habilitación de aulas o espacios climatizados para alumnado especialmente vulnerable.
- Protocolos claros para suspender o reorganizar determinadas actividades cuando exista riesgo para la salud.
Se necesitan planificación y presupuesto
La Consejería de Educación y los ayuntamientos, dentro de sus respectivas competencias sobre los centros, deben realizar un diagnóstico real del estado térmico de las instalaciones y establecer un plan de adaptación progresiva.
No parece razonable esperar a que llegue cada episodio de calor para repartir recomendaciones genéricas.
Las temperaturas elevadas al comienzo y al final del curso han dejado de ser una situación excepcional y deben incorporarse a la planificación ordinaria de las infraestructuras educativas.
RETURCAN.COM considera necesario que cada centro disponga de un protocolo frente al calor, termómetros en zonas representativas, un registro de incidencias y medidas previamente definidas para proteger tanto al alumnado como a los profesionales.
Las familias también deben conocer qué actuaciones se pondrán en marcha cuando las temperaturas interiores sean excesivas y ante quién pueden comunicar una incidencia.
Un problema conocido que continúa pendiente
La comunidad educativa vuelve a comenzar el curso con una cuestión que lleva años sobre la mesa.
Mientras se anuncian proyectos de digitalización, innovación y modernización pedagógica, todavía existen aulas que no cuentan con las condiciones térmicas necesarias para desarrollar las clases con normalidad.
La tecnología educativa es importante, pero antes del aula digital está el aula habitable.
Canarias necesita centros preparados para su realidad climática.
Proteger al alumnado y al personal frente al calor no constituye un lujo ni una mejora estética: es una inversión en salud, prevención, calidad educativa y rendimiento escolar.










