La otra cara de la economía: las pymes y los autónomos alertan de una situación cada vez más crítica
Mientras los principales indicadores macroeconómicos reflejan crecimiento económico, miles de pequeños empresarios y trabajadores autónomos continúan afrontando un escenario de creciente dificultad para mantener su actividad.
La realidad que vive el tejido empresarial de menor tamaño, responsable de más del 95% del empleo generado en España, contrasta con los datos positivos que presentan las grandes magnitudes económicas.
Las organizaciones empresariales vienen advirtiendo desde hace meses de un goteo constante en el cierre de microempresas.
Los negocios sin asalariados o con uno o dos trabajadores registran pérdidas netas año tras año, afectando especialmente al comercio tradicional, la hostelería y los pequeños servicios.
A esta situación se suma el incremento de los costes operativos. Según recoge el informe, asociaciones como ATA y Cepyme denuncian un aumento acumulado cercano al 25% en gastos derivados de cotizaciones sociales, incremento del Salario Mínimo Interprofesional, alquileres, suministros y otros costes fijos.
Como consecuencia, cerca del 68% de los autónomos declara obtener unos rendimientos netos inferiores al propio Salario Mínimo Interprofesional.
Los expertos también alertan de que aproximadamente uno de cada cuatro pequeños negocios opera actualmente en pérdidas o muy cerca del umbral de rentabilidad, una situación que compromete seriamente su continuidad a medio plazo.
Mientras tanto, las medianas y grandes empresas cuentan con mayor capacidad para absorber el impacto económico.
Una economía con dos velocidades
El documento también aborda la percepción internacional de España, señalando que, desde el punto de vista de las instituciones europeas, la estabilidad macroeconómica, el cumplimiento de los objetivos fiscales y la correcta ejecución de los fondos europeos continúan siendo los principales indicadores de evaluación.
Sin embargo, esta visión convive con una realidad muy distinta para miles de pequeños empresarios que denuncian una creciente pérdida de competitividad y rentabilidad.
La conclusión del informe apunta a una economía que presenta dos realidades claramente diferenciadas: por un lado, una macroeconomía con indicadores positivos y crecimiento del PIB; por otro, una microeconomía formada por autónomos y pequeñas empresas que soportan una presión creciente y que reclaman medidas específicas para garantizar su supervivencia.
Diversas organizaciones empresariales consideran que reforzar el apoyo a las pymes y a los trabajadores autónomos será determinante para mantener el empleo, preservar el comercio de proximidad y asegurar un crecimiento económico equilibrado en los próximos años.










