Más de un centenar de actores y actrices convierten el casco de Agüimes en un escenario medieval
FUENTE: GRAN CANARIA NOTICIAS
Sobre las 20:00, frente al Pórtico de la Iglesia de San Sebastián, un juglar recitaba en verso una batalla simbólica que iba a tener lugar entre los ejércitos de Don Carnal y Doña Cuaresma. El primero, compuesto de vividores y bebedores que con sus risas y bailes representan el desenfreno típico de los Carnavales. El segundo, compuesto de santurrones y devotos religiosos representando el recogimiento místico de la Semana Santa a través de sus rezos y silenciosas procesiones.
La obra sigue el texto del docente y etnógrafo Alejandro Arias Rodríguez, que se basó para su redacción en el ‘Libro del Buen Amor’, obra del siglo XIV escrita por Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Según el autor, la intención es escenificar el contraste entre la pasión carnal y la mística que supone el final del Carnaval y la celebración de la Semana Santa, especialmente en un pueblo tan devoto de la religión y, al mismo tiempo, tan ferviente seguidor de las carnestolendas. La obra también supone una reivindicación del origen del carnaval en Agüimes, que a final de la década de los 60 pasó de celebrar el entierro de Don Carnal, al que paseaban en su féretro de puerta en puerta para resucitarlo después con un vaso de ron, al de la Sardina. Tras la función en Agüimes, la representación recorrerá también Montaña Cardones, Telde y Las Palmas de Gran Canaria.
Carnaval Antiguo
Tras la representación tuvo lugar el Carnaval Antiguo en la plaza del Rosario, recuperando la esencia de las primeras carnestolendas canarias. Decenas de mascaritas, ataviadas con telas, sábanas viejas y ropas desgastadas, recrearon aquella tradición en la que el anonimato permitía bromear con vecinos y familiares, devolviendo a las calles el espíritu más auténtico y popular de la fiesta.
La jornada incluyó degustación de tortillas de carnaval y arroz con leche, como se hacía antaño cuando los más jóvenes pedían “el huevito” de casa en casa. El ambiente estuvo amenizado por la música de Yeray Socorro y el dúo Yoni y Aya, en un encuentro que recordó también el origen crítico del carnaval, heredero de las saturnales romanas y hoy representado en la sátira de las murgas.










