OPINIÓN | Las pymes del Sureste, el motor que merece más apoyo
Las pequeñas y medianas empresas no ocupan habitualmente los grandes titulares, pero sostienen buena parte de la economía del Sureste de Gran Canaria.
Son las que levantan la persiana cada mañana, generan empleo estable, forman a nuestros jóvenes y mantienen vivo el comercio de proximidad.
Detrás de cada cafetería, taller mecánico, comercio, empresa de transporte, industria, explotación agrícola o negocio familiar hay personas que asumen riesgos, invierten sus ahorros y luchan cada día por mantener su actividad.
Sin embargo, con demasiada frecuencia tienen la sensación de que las administraciones llegan tarde o simplemente no llegan.
Las pymes necesitan menos burocracia y más soluciones.
Necesitan licencias que se tramiten con mayor agilidad, acceso a suelo industrial competitivo, mejor financiación, programas de digitalización realmente adaptados a su realidad y políticas de formación que respondan a las necesidades del tejido empresarial.
El Sureste posee enormes fortalezas.
Su ubicación estratégica, el Puerto de Arinaga, la cercanía al aeropuerto, la Zona Industrial de Arinaga y una amplia red de pequeñas empresas convierten a esta comarca en uno de los motores económicos de Canarias.
Pero ese potencial solo se consolidará si existe una estrategia conjunta entre administraciones, empresarios y trabajadores.
La transformación digital ya no es una opción, sino una necesidad. Muchas empresas han dado pasos importantes, pero todavía existen pequeños negocios que necesitan asesoramiento y apoyo económico para modernizar su gestión, mejorar su presencia en Internet y abrir nuevos mercados.
Cada euro invertido en innovación representa una oportunidad para crear empleo y ganar competitividad.
Tampoco podemos olvidar el problema del relevo generacional. Muchos negocios familiares afrontan la jubilación de sus propietarios sin que exista continuidad.
Si no se facilita el emprendimiento de los jóvenes, corremos el riesgo de perder empresas con décadas de experiencia y un enorme valor para nuestros municipios.
Otro reto importante es la contratación de personal cualificado. Sectores como la hostelería, la construcción, la industria o los servicios técnicos encuentran cada vez más dificultades para cubrir determinados puestos de trabajo.
Es imprescindible reforzar la Formación Profesional, impulsar la colaboración entre centros educativos y empresas y adaptar la formación a la realidad del mercado laboral.
Las administraciones públicas también deben asumir su responsabilidad.
La contratación pública puede convertirse en una herramienta para fortalecer el tejido empresarial local, siempre respetando los principios de igualdad, concurrencia y transparencia que establece la legislación vigente.
Favorecer la participación de las pymes en las licitaciones públicas significa que una mayor parte de la riqueza generada permanezca en nuestros municipios.
El futuro económico del Sureste no depende únicamente de grandes inversiones. También depende de cuidar a quienes llevan décadas creando riqueza de forma silenciosa.
Cada pyme que cierra representa empleos perdidos, menos actividad económica y menor dinamismo para nuestros barrios y pueblos.
Creo firmemente que apoyar a las pequeñas y medianas empresas no es una cuestión ideológica, sino una apuesta por el desarrollo económico, la creación de oportunidades y la cohesión social.
Cuando una pyme crece, crecen también las familias que viven de ella, el comercio de proximidad y el conjunto de nuestra comarca.
Es el momento de situar a las pymes en el centro de las políticas públicas. No porque lo pidan, sino porque se lo han ganado durante años siendo el verdadero motor de la economía del Sureste de Gran Canaria.
Antonio Vélez










