Septiembre comienza y las obras del barranco del Cruce de Arinaga continúan “a paso de tortuga”

El mes de septiembre comienza y las obras que se ejecutan en el entorno del barranco del Cruce de Arinaga continúan avanzando con una lentitud que preocupa cada vez más a residentes, comerciantes y usuarios de los servicios públicos de la zona.
Los trabajos están ocasionando importantes trastornos en la movilidad cotidiana.
Numerosos vecinos deben realizar un largo rodeo para desplazarse hasta el Centro de Salud, incluso cuando viven a pocos metros de estas instalaciones.
Esta situación afecta especialmente a las personas mayores, con movilidad reducida o que acuden regularmente a consultas médicas.
A las dificultades de acceso se suma la considerable reducción de las plazas de estacionamiento.
La falta de aparcamiento perjudica tanto a los residentes como a los comercios y profesionales del entorno, cuyos clientes encuentran cada vez más complicado llegar hasta sus establecimientos.
También comienza a apreciarse el deterioro de parte de la arboleda existente. Algunos ejemplares presentan signos visibles de sequedad, por lo que resulta necesario comprobar urgentemente si disponen del riego y mantenimiento adecuados durante la ejecución de las obras.
Una actuación pública no puede terminar suponiendo la pérdida del patrimonio vegetal de la zona.
La llegada de septiembre implicará, además, una recuperación plena de la actividad escolar, sanitaria y comercial. Por ello, aumentarán los desplazamientos y la presión sobre unas calles que ya soportan desvíos, restricciones y escasez de estacionamientos.

Desde RETURCAN reclamamos al Ayuntamiento de Agüimes una explicación pública sobre el estado real de los trabajos, el porcentaje ejecutado, las causas de la demora y la fecha prevista para su finalización.
También solicitamos medidas provisionales para reducir las molestias:
- Habilitar itinerarios peatonales más cortos, accesibles y debidamente señalizados hacia el Centro de Salud.
- Buscar alternativas temporales de estacionamiento.
- Mejorar la información sobre cortes y desvíos.
- Garantizar el riego y la conservación de la arboleda.
- Reforzar el ritmo de ejecución siempre que sea técnica y contractualmente posible.
- Mantener una comunicación directa con residentes y empresarios afectados.
Los vecinos comprenden que una obra de esta magnitud puede generar molestias.
Sin embargo, esas molestias deben estar justificadas, planificadas y limitadas en el tiempo.
Lo que no resulta aceptable es que la ciudadanía soporte durante meses las consecuencias de unos trabajos que parecen avanzar “a paso de tortuga”, sin información suficiente ni soluciones provisionales eficaces.
El Cruce de Arinaga necesita que esta actuación concluya cuanto antes y con todas las garantías. No se buscan excusas ni culpables: se exige planificación, información y soluciones.










