Canarias solo produce el 24% de los alimentos que consume: una dependencia que presiona la cesta de la compra

El Archipiélago importace la necesidad de fortalecer el sector primario, reducir las imports trabas administrativas y garantizar el acceso al agua, la tierra y la financiación
Canarias produce únicamente alrededor del 24% de los alimentos que consume, una cifra que evidencia la elevada dependencia del Archipiélago respecto a las importaciones y su vulnerabilidad ante cualquier alteración del transporteca los mercados internacionales, el transporte marítimo o los costes energéticoss.
Este desequilibrio no afecta solamente a agricultores, ganaderos y pescadores. También termina repercutiendo en la economía cotidiana de las familias canarias, que soportan una cesta de la compra condicionca por y una menor capacidad para beneficiarse de productos frescos, próximos y con menores costes de transporte.
La condición insular obliga a importar buena parte de los alimentos consumidos en las islas. Cuando aumentan los combustibles, se encce el transporte o se interrumpe el abastecimiento de un determinado producto, Canarias se encuentra especialmente expuesta.
Algunos productos mantienen mejores niveles de producción
El grado de autoabastecimiento varía considerablemente según el producto. Canarias alcanza porcentajes elevados en determinadas producciones, como el plátano o algunos productos pesqueros, mientras que la producción local de papa cubre aproximadamente el 60% del consumo.
Sin embargo, en otros alimentos básicos la dependencia exterior continúa siendo muy elevada. El problema no es solamente cuánto se produce, sino también las dificultades que encuentran muchas explotaciones para mantenerse activas y competir en condiciones de igualdad frente a los productos importados.
La falta de relevo generacional, el elevado precio del agua y la energía, las dificultades para acceder al suelo agrícola, el exceso de burocracia y los reducidos márgenes comerciales están limitando el crecimiento del sector primario.
Una cuestión económica y estratégica
Incrementar la producción local no significa cerrar Canarias a las importaciones, algo inviable en un territorio insular con más de 2,2 millones de habitantes y millones de visitantes cada año. El objetivo debe ser reducir progresivamente la dependencia exterior y garantizar una capacidad mínima de respuesta ante posibles crisis de abastecimiento.
También resulta necesario equilibrar la cadena alimentaria para que los productores reciban precios suficientes por sus productos sin que ello suponga trasladar costes desproporcionados a los consumidores.
La diferencia entre el precio pagado al agricultor y el que finalmente abona el ciudadano continúa siendo uno de los principales asuntos pendientes. Sin rentabilidad no habrá nuevas incorporaciones al campo y, sin relevo generacional, muchas explotaciones desaparecerán durante los próximos años.
El Sureste de Gran Canaria también se juega su futuro
Agüimes, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana conservan una importante actividad agrícola, ganadera y agroalimentaria. La producción de aceitunas, aceite, vino, frutas, hortalizas, quesos y otros alimentos forma parte de la economía y de la identidad de la comarca.
Apoyar al sector primario del Sureste exige mejorar las redes de riego, facilitar el acceso al agua a precios asumibles, recuperar terrenos agrícolas abandonados y favorecer la comercialización directa mediante mercados locales, comercios y establecimientos de restauración.
Las administraciones también pueden desempeñar un papel determinante incorporando progresivamente productos canarios en comedores escolares, hospitales, residencias de mayores y otros centros públicos, siempre respetando la normativa de contratación y los principios de concurrencia.
Menos burocracia y más apoyo efectivo
El Gobierno de Canarias reconoce entre sus objetivos la reducción de la dependencia exterior y la necesidad de facilitar a los productores el acceso al agua, la tierra, la energía, las semillas, los piensos y la financiación.
No obstante, el sector reclama que estos compromisos se traduzcan en medidas concretas, ayudas abonadas dentro de plazo, procedimientos administrativos más sencillos e inversiones capaces de mejorar la productividad.
Canarias necesita una estrategia de soberanía alimentaria evaluable, con objetivos anuales y resultados públicos. No basta con promocionar el producto local durante campañas puntuales: es necesario garantizar que producir alimentos en las islas sea una actividad viable durante todo el año.
Consumir productos canarios ayuda a mantener el empleo, conservar el paisaje rural, reducir el abandono de las tierras y fortalecer la economía de proximidad. Con apenas un 24% de producción propia, el Archipiélago tiene por delante un reto económico, social y estratégico que ya no puede seguir aplazándose.










