El Sureste crece y rejuvenece, pero sus servicios públicos continúan por detrás de la población

Agüimes, Ingenio y Santa Lucía se encuentran entre los municipios canarios con menor porcentaje de población mayor de 65 años, aunque su crecimiento plantea importantes retos sanitarios, sociales y de vivienda
El Sureste de Gran Canaria mantiene una estructura demográfica más joven que buena parte del Archipiélago.
Agüimes, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana presentan porcentajes de población mayor de 65 años inferiores al 15 %, según los datos incluidos en la estrategia regional sobre envejecimiento.
Esta realidad contrasta con la situación de numerosos municipios rurales de Canarias, donde la pérdida de habitantes jóvenes y la progresiva reducción de la población activa están elevando considerablemente el índice de envejecimiento.
El Sureste, por el contrario, continúa atrayendo población trabajadora y familias jóvenes. Sin embargo, este dinamismo demográfico también plantea una pregunta fundamental: ¿han crecido los servicios públicos al mismo ritmo que la población?
Barrios que crecen sin servicios suficientes
La expansión residencial y poblacional registrada durante las últimas décadas no siempre ha estado acompañada de una planificación proporcional de los servicios sanitarios, educativos, sociales, administrativos y de seguridad.
El caso del Cruce de Arinaga resulta especialmente representativo. Este núcleo se ha consolidado como el principal centro poblacional y económico de Agüimes, junto con Montaña Los Vélez y otros barrios cercanos, pero continúa reclamando una mayor dotación de servicios públicos de proximidad.
Aunque el Centro de Salud del Cruce de Arinaga ya presta asistencia por las tardes, siguen pendientes reivindicaciones como la implantación de atención urgente vespertina, el refuerzo de las plantillas sanitarias y la reducción de las demoras para acceder a Medicina de Familia.
También se plantea la necesidad de disponer de nuevas infraestructuras sanitarias en Montaña Los Vélez, evitando desplazamientos innecesarios a las personas mayores, pacientes crónicos y familias sin vehículo propio.
El crecimiento poblacional exige planificación
Una población comparativamente joven necesita políticas públicas específicas: vivienda asequible, escuelas infantiles, instalaciones deportivas, transporte público, empleo estable, espacios juveniles y recursos de conciliación familiar.
Pero también resulta imprescindible comenzar a preparar los municipios para el progresivo envejecimiento de quienes llegaron al Sureste durante su etapa de mayor expansión urbana.
Las administraciones deben anticiparse mediante centros de día, atención domiciliaria, accesibilidad urbana, plazas sociosanitarias y programas contra la soledad no deseada.
Esperar a que el problema alcance niveles críticos sería llegar tarde a una realidad demográfica perfectamente previsible.
Vivienda y emancipación juvenil
La juventud estadística del Sureste no garantiza que los jóvenes puedan desarrollar su proyecto de vida en la comarca.
El precio de la vivienda, la escasez de alquileres asequibles y la falta de promociones públicas dificultan la emancipación y pueden provocar que una parte de la población joven termine trasladándose a otros municipios.
Por ello, el crecimiento económico y demográfico debe traducirse en una oferta suficiente de vivienda protegida, tanto en alquiler como en propiedad, con criterios transparentes y precios compatibles con los salarios reales.
Sin oportunidades residenciales, empleo estable y servicios públicos adecuados, el Sureste podría reproducir en el futuro el proceso de envejecimiento y pérdida de población joven que ya sufren otras localidades canarias.
Una oportunidad para planificar el futuro
Agüimes, Ingenio y Santa Lucía parten de una posición demográfica favorable. La comarca cuenta con población activa, actividad empresarial, suelo disponible y una ubicación estratégica en Gran Canaria.
El desafío consiste ahora en transformar ese potencial en calidad de vida. Para ello será necesario coordinar las inversiones de los ayuntamientos, el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias, estableciendo objetivos medibles en sanidad, vivienda, movilidad, seguridad y atención social.
El Sureste no puede limitarse a celebrar que dispone de una población más joven.
Debe garantizar que sus vecinos encuentren servicios, oportunidades y condiciones suficientes para permanecer en sus municipios durante todas las etapas de su vida.
La población ya ha crecido. Ahora corresponde que las infraestructuras y los servicios públicos alcancen el mismo ritmo.










