El turismo sigue siendo el motor de Canarias, pero el cierre de bares y restaurantes alerta sobre nuevos desafíos

El turismo continúa siendo el principal pilar de la economía canaria. Su aportación al Producto Interior Bruto alcanza el 37,7 % y genera más del 42 % del empleo, consolidándose como el sector que sostiene buena parte de la actividad económica del Archipiélago.
Sin embargo, tras varios años de récord en la llegada de visitantes, el modelo comienza a mostrar síntomas de agotamiento y obliga a replantear la estrategia para los próximos años.
Durante el último ejercicio, Canarias recibió 18,4 millones de turistas, que dejaron un gasto superior a los 23.000 millones de euros.
No obstante, el crecimiento en número de visitantes empieza a estabilizarse, mientras las administraciones y el sector apuestan por incrementar el gasto medio por turista y avanzar hacia un modelo más sostenible.
A pesar de estos buenos datos, el sector de la hostelería vive una realidad muy distinta.
Cada año, numerosos bares, cafeterías y pequeños restaurantes se ven obligados a cerrar sus puertas debido al incremento de los costes de explotación, el aumento de los alquileres, la dificultad para encontrar personal cualificado y la pérdida de rentabilidad en muchos negocios tradicionales.
Esta situación preocupa especialmente porque la restauración constituye uno de los principales complementos de la oferta turística.
La desaparición de pequeños establecimientos no solo supone la pérdida de empleo, sino también un deterioro del tejido empresarial que da personalidad a los destinos turísticos de las islas.
A ello se suma la creciente competencia internacional. Marruecos continúa ganando peso como destino turístico gracias a una potente inversión hotelera y a unos costes operativos más reducidos, captando parte del mercado europeo que históricamente elegía Canarias, especialmente entre el turismo británico.
En el ámbito nacional, Baleares sigue siendo el principal competidor directo.
Expertos del sector coinciden en que el futuro del turismo canario pasa por mantener la calidad del destino, diversificar la economía, impulsar la innovación y reforzar el apoyo a los pequeños empresarios que forman parte esencial de la experiencia turística.
El reto para Canarias ya no consiste únicamente en atraer más visitantes, sino en garantizar que la riqueza que genera el turismo llegue también a autónomos, bares, cafeterías, restaurantes y pequeñas empresas, cuya supervivencia resulta imprescindible para mantener la competitividad del Archipiélago.









