NOTICIAS DEL SURESTE | Ratas en los cuarteles y más delitos en la calle: el cóctel que dispara la inseguridad en el Sureste, según una denuncia de AUGC

La situación de los cuarteles de la Guardia Civil en Canarias, especialmente en la provincia de Las Palmas, ha alcanzado un nivel crítico que ya no admite más maquillaje institucional.
Según denuncia la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), los agentes están trabajando en condiciones “lamentables”, sin medios suficientes, con déficit de personal y en instalaciones que no cumplen los estándares mínimos de seguridad y salubridad.
Como ejemplo gráfico, la propia asociación ha hecho público un vídeo donde se observa la presencia de roedores dentro de dependencias oficiales, lo que ha motivado la presentación de una denuncia en materia de prevención de riesgos laborales.
MÁS DELITOS, MENOS MEDIOS
Este deterioro estructural coincide con un dato preocupante: el aumento sostenido de la criminalidad en el Sureste de Gran Canaria.
Los últimos datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior reflejan una tendencia clara:
• Santa Lucía de Tirajana:
incremento significativo de delitos en 2025, especialmente robos en viviendas y comercios, agresiones y altercados en espacios públicos. Vecindario se sitúa como uno de los focos de mayor preocupación.
• Agüimes e Ingenio:
crecimiento interanual de la criminalidad del 11,6% y 14,2% respectivamente en 2024, manteniéndose la tendencia al alza durante 2025 y comienzos de 2026.
• Tipología delictiva:
aumento de robos con fuerza, hurtos, peleas y una creciente sensación de inseguridad en zonas comerciales, escolares y espacios públicos.
A nivel regional, Canarias ha registrado un incremento de la criminalidad cercano al 3,3% en 2025, destacando especialmente los delitos contra el patrimonio.
UNA REALIDAD QUE CONTRADICE EL DISCURSO OFICIAL
Mientras estos datos se consolidan, desde instancias oficiales se insiste en que la situación es “sostenible”, una afirmación que choca frontalmente con la realidad denunciada por los propios agentes y percibida por la ciudadanía.
La falta de efectivos, la escasez de patrullas visibles y el deterioro de las infraestructuras están generando una brecha creciente entre la demanda de seguridad y la capacidad operativa real.
REACCIÓN SOCIAL Y EXIGENCIAS
La preocupación vecinal es cada vez más evidente:
• Reclamación de más presencia policial en la calle
• Mejora de la coordinación entre cuerpos de seguridad
• Refuerzo de la seguridad en zonas comerciales y residenciales
A pesar de actuaciones puntuales —como la reciente detención de un individuo implicado en múltiples robos en el Sureste—, la sensación generalizada es que se actúa más en reacción que en prevención.
CONCLUSIÓN
El Sureste de Gran Canaria se enfrenta a un escenario claro: más delitos, menos medios y unas infraestructuras policiales que no están a la altura de la realidad actual.
Cuando quienes deben garantizar la seguridad trabajan en condiciones precarias, el problema deja de ser interno y pasa a ser estructural.
Y ahí, sinceramente, ya no vale decir que todo está “bajo control”.
“Ratas en los cuarteles y más delitos en la calle: el cóctel que dispara la inseguridad en el Sureste”










